Para la Iglesia Evangélical Luterana Boliviana, el 3 de Marzo, 2026
La iglesia luterana tiene una teología sobre la Biblia, en que entendemos que las escrituras enteras tienen el evangelio. Cuando dejamos un parte, entonces tenemos una vista demasiada estrecha de nuestro Señor Jesús. Por eso, siempre intentaremos a usar lecturas del Antiguo Testamento, el Nuevo Testamento, y los Evangelios en nuestro culto. Los Salmos, históricamente, proporcionan un buen compañero a los demás, y congregaciones los usan muchas veces como respuesta a la lección primera.
Las escrituras específicas por cada culto deben ofrecer una selección amplia de la Biblia, así que la congregación puede encontrar una gran vista de la historia de salvación. Hay varios modos de hacerlo. La iglesia encuentra que, si damos esta decisión a un pastor o otro, va a elegir las escrituras que él prefiere. Este puede apoyar una agenda o perspectiva bien sesgada del evangelio. Eso es un fuente de errores, una razón del nacimiento de otras denominaciones. Así que, ¿cómo debemos proteger la iglesia de estos?
Muchas iglesias nacionales, entonces, ofrecen un leccionario—una lista ordenada de lecciones de las Escrituras Sagradas para el uso del culto. Los beneficios son numerosos. Cuando los usamos, es un modo como podemos expresar que somos una sola comunidad en Cristo. Personas de varias congregaciones también pueden discutir los sermones y reflejos sobre las lecturas cada semana y aprender más sobre el mensaje de Dios. Pero finalmente, más que todo, evitamos una persona sola, eligiendo las escrituras con una agenda o sesgo.
El leccionario que se utiliza en este momento por la IELB en su calendario nacional se llama el “Leccionario Común (Revisado).” No se escribió por una persona, sino por un grupo internacional de pastores y eruditos de la Biblia. Ellos vinieron de varias denominaciones, incluso luteranos, metodistas, presbiterianos, bautistas, y calvinistas. Los anglicanos usan una modificación de ello, y incluso los católicos romanos reescribieron su leccionario para conformar cerca de nuestro. Se adoptó por iglesias en todos partes del mundo, y te todas teologías; por ejemplo, la Iglesia Evangélica Luterana de Norteamérica (ELCA), que son los luteranos progresistas en los EEUU, lo usan, igual como la Iglesia Luterana—Sínodo Missouri, los luteranos conservadores del mismo país. ¡Qué lindo, que tantas iglesias tan diferentes escuchan las mismas lecturas cada domingo—un testigo único a Cristo!
Se arregló en un ciclo de tres años. Cada año, las lecturas del Evangelio sigue un libro en ordén—Mateo, Marcos, y Lucas. Juan no tiene su año propio, porque no el propósito del Evangelio no es narrativo, sino espiritual; por eso, aparece en fiestas especiales como la Navidad y la Resurrección. Las lecturas del Antiguo Testamento se eligieron para acompañar el Evangelio por cada día en su tema.
Pero hay problemas con el leccionario también. Es imposible incluir la Biblia entera en un ciclo, ¡incluso en tres años! Es un problema inevitable que dejamos unas lecturas afuera. A veces las conexiones entre las lecturas no son evidentes. Unas personas dicen también que el leccionario tiene un sesgo o agenda a propósito, que no es la verdad—pero es posible decir que hay un sesgo accidental.
Nuestra teología luterana es claro: La única regla para el culto que no podemos romper es que necesitamos la Palabra de Dios proclamada y los Sacramentos de Dios ofrecidos a la comunidad entera. Otro que eso, podemos arreglar el culto así que nos ayuda a acercar a Dios y encontrar a Jesús en el mundo. Por eso, el leccionario es una sugerencia, y no es una exigencia. Hay mucho que nos ofrece, pero podemos salir de ello también. Hay otros leccionarios disponibles, y podemos vivir sin leccionario, y elegir nuestros propios lecciones. Un pastor responsable salirá del leccionario cuando tiene buen razón, y entonces lo hará con cuidado, pensamiento, y oración. Una congregación responsable preguntará a su pastor porque lo hizo, y asegurará que está escuchando sí o sí la historia entera de salvación, no importa si usa el leccionario o no. Un pastor que intenta ofrecer un mensaje con agenda—por ejemplo, o la inclusión o la exclusión de mujeres de puestos de liderazgo—está evitando el evangelio de la gracia de Jesús y su muerte y resurrección, y se debe reemplazar tan rápido que posible.
Nuestro hermano y antepasado, Martín Lutero, dijo que la Biblia es la cuna o el pesebre en que Jesús fue colocado. Es decir, Jesús es el Señor, y la Biblia lo envuelva, y nos invita a conocerlo. ¡Qué la iglesia entera se puede resucitar con Jesús, por nuestros encuentros con esta palabra sagrada!
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